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Eduardo López Pascual entrevistado por elmunicipio.es (II Parte)

Hablemos de poesía, Don Eduardo.

elmunicipio.es: ¿Qué tiene de poético el pensamiento joseantoniano?

Eduardo López Pascual: Todos los movimientos importantes de la acción política, transformaciones o revoluciones, han tenido

desde siempre un componente poético que es natural con quienes pretenden traer un mundo mejor,

por muy erradas que sean sus convicciones. Un repaso a la literatura universal, en Francia, Alemania, Inglaterra, o los EE.UU., con sus poetas y músicos de raíz europea, han envuelto en emociones, en sentimientos, en creaciones, el impulso transformador de sus pueblos. Y los políticos, pensemos en Erembug, ruso, o en Gramsci, italiano, ¡A la revolución por la cultura!, o en  Leni Riefenstahl,  alemana, ¡Viva el cine documental ¡ otorgaron capacidad y alma a las nuevas reconquistas populares. De nuestra parte, José Antonio ya dijo en el principio que “a los pueblos solo los mueven los poetas”. Y ahí toda la conexión  poética de la Falange; la poesía siempre ha traído al hombre  revolucionario la exaltación de la causa, nobleza en la acción, destinos de belleza y de paz, y también- cómo no-, fe en la idea, valoren la revuelta, palabras en el frente. Es connatural con la sensibilidad de los hombres y las ideas, de manera que Falange tenía que poseer una base épica y ética creada por el verso. Y vivieron los Rosales, los Paneros, los Castroviejos, los Alfaro, Ridruejo, Miquelarena, de la primera época azul, que más tarde el profesor Mainer, alía como los protagonistas de Falange y Literatura. Más tarde, el mensaje audaz y novísimo de José Antonio consigue el fervor de otros poetas de talla reconocida, y aparecen Miguel Argaya, Alfonso López Gradoli, Antonio Carlos Gonzaléz, sin olvidar los precedentes de  García Serrano, Ángel María Pascual o Félix Ros. Era la respuesta de una literatura formal y cabal alrededor de la cosmovisión falangista. Era un universo de poetas, como tan bien señala el historiador falangista José María G. de Tuñón Aza en su libro “José Antonio y los poetas”.

Claro que la Falange, como el mismo José Antonio, autor inédito y desconocido como poeta, que cultivaba el verso y admiraba a Federico García Lorca, y a los machados, y quizás hubiera tenido ocasión de tender el poema y la mano, a un enorme poeta como  Miguel Hernández. José Antonio, creador del personaje de Alarico  Alfós,  muestra  así su más honda percepción del hombre, de la persona, y es quizá  salida natural a una vocación revolucionaria; Yo, tampoco puedo eludir mi condición de poeta (aficionado) pero poeta con una docena de títulos ya publicados, haya aunado verso y revolución como otros  aliaron religión y política (Padre José María Llanos) o Pancho Cossío y Ponce de León hicieran de su pintura y su ideología, un destino común y comprometido. A la Falange se llegó o llegaron por la poesía, o por la reflexión intelectual.

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elmunicipio.es: ¿Se pueden encontrar huellas de la poesía mística española en el pensamiento de José Antonio?

Eduardo López Pascual: Siempre es complicado buscar coincidencias místicas entre personajes de la política y de la más pura conciencia religiosa, pero creo que por la personalidad de José Antonio, su sentido de la ética, su cosmovisión de la vida en donde  sacrificio, ideal, hermandad o consumición por un destino personal, nos acerca a una relación auténtica entre la actitud absoluta del primer falangista y una conciencia mística. Si alguien desvela las profundidades de su Testamento,  puede observar el sentido moral que da a su propia existencia. Cuando alguien prevé su misma muerte con la dignidad, con la aceptación y la sensación de que formaba parte de su destino, no es de extrañar darle un valor místico a toda su realidad personal. Luego, el sentido superior que otorga a una misión que entiende irreversible, confiesa desde mi punto de vista la señal,  o marca, de una interpretación trascendente de la vida.

Se podrían citar momentos y frases donde en José Antonio se intuye ya una visión extraordinaria y poética, seguramente desde sus palabras ante el asesinato de Matías Montero, que personalmente entiendo como muy cercanas al discurso profético de Santa Teresa, al ofrecer sus días al servicio de una causa, que es en Santa Teresa, a Dios.

elmunicipio.es: ¿Ve Ud. a José Antonio Primo de Rivera como un “caudillo fascista dictador y totalitario”?

Eduardo López Pascual: Me parece que a estas alturas de la historia, nadie, ningún estudioso de la Falange  llegaría a asimilar a  José Antonio Primo de Rivera como un personaje fascista. Hoy no habría un solo biógrafo serio, que acusara al fundador falangista como representante de ningún fascio, como en los años de la Transición española podría darse, en razón seguramente del oportunismo político. Es verdad que algún aprendiz de historiador, ¿Gil Pecharromán?, expondría con gusto su anatema, pero todos saben ya que quedaría permanentemente devaluado. No hace falta recurrir a lo que escriben autores de la talla de Arnauz Imatz, Carlos de Arce, Ian Gibson, Stanley Payne, y tantos historiadores que han optado por la objetividad y la verdad; no hace falta. Más aún cuando simplemente con ofrecer aquí la opinión de gentes nada sospechosa como Abad de Santillán, Mercedes Salisachs, Durruti, Álvarez Puga, Julio Anguita. (El, por formación tiene un talante liberal personal…Azorín. “Su leyenda de hombre magnífico-” Bergamín, Raimond Carr, y un infinito de testimonios.  Para mí, José Antonio, un hombre que decía del hombre ser portador de valores eternos, no podía ser nunca un fascista; José Antonio, un hombre que creía en la verdad del humanismo cristiano, no aceptaría jamás le acusación Nieztcheriana de considerar al cristianismo como un motivo de debilidad de los hombres. Un hombre que aspiraba a la integridad, dignidad y libertad de la persona no podría estar junto a ideologías totalitarias. Esas reflexiones, que me hice desde mis tiempos de Centuria, razonaban mi condición falangista. Teresa León, ya decía de él, “Ese  joven, elegante, aquel soldado que yo nunca más volví a ver”. ¿Fue una equivocación?.. No, José Antonio Primo de Rivera no tenía ni formas ni fondo de Fascista.

 

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elmunicipio.es: Ud. se presenta como un demócrata joseantoniano

¿Son compatibles la democracia y el pensamiento de José Antonio Primo de Rivera?

Eduardo López Pascual: Personalmente aprendí a diferenciar los regímenes totalitarios de las Democracias, y dentro de esta generalidad, algunos aspectos de determinadas formas de gobernar Democracia llamaban los griegos a su estructura social y sabemos que la limitaban, y así los romanos, y solo hasta que llegó la revolución francesa podemos hablar de una democracia real o gobierno del pueblo para el pueblo. En este sentido José Antonio, antes de fundar Falange Española, ya dejó escrito que “la aspiración de los pueblos a una vida democrática libre y apacible”, me daba la pista de mi aceptación falangista. De manera que las alusiones a una sociedad sin partidos, por ejemplo, las incluía en el contexto político de los años posteriores a la República del 31. Después, el análisis del contenido ideológico de la Falange, me demostraba el carácter progresivo del sistema joseantoniano, algo que el profesor de Filosofía del Derecho, Alberto Montoro, me ofrecía en un estudio magnífico sobre la contemplación de los partidos políticos, que con toda lógica, me confirmaba en mi impresión de apertura intelectual y doctrinaria que emanaba el mensaje de José Antonio. Desde mi punto de vista, esa fue otra parcela intelectual que yo quise llevar a la Falange Española de las JONS Auténtica. Por lo tanto, superada intelectualmente la dicotomía de Partidos, y la versión demócrata de la acción política, no tengo duda alguna de mi convencimiento y mi lucha por la democracia, sin apellidos, y desde luego, abierto a su posible y a veces necesario perfeccionamiento.

Y claro que son absolutamente compatibles. Es más, no estaría ni un segundo en algún partido, movimiento u organización que no asumiera la Democracia, como vía e instrumento legal para la convivencia de cualquier sociedad. En José Antonio, había un deseo implícito de alcanzar una sociedad más participativa, más consciente de sus necesidades políticas, y fue – en años del frentepopulismo, una llamada a corregir un sistema contaminado por la violencia y las ambiciones partidarias,  pero su talante y formación de jurista apelaba a una democracia auténtica. Una de las pruebas más sinceras de este pensamiento, es que a las puertas de su muerte, alicante 1936, proponía un Gobierno Nacional, asistido de todas las fuerzas políticas de entonces. Y no hay más verdad que en el momento de la muerte.

elmunicipio.es: España debilitada como Nación, cautivo el Estado español de los poderes extranjeros, ausente el proyecto de Patria que una en libertad a los hombres de España en una empresa de destino grande para la humanidad. ¿Dónde está hoy España? ¿Dónde moran los españoles? Don Eduardo.

Eduardo López Pascual: Ocurre en este sentido que la sociedad española se ha alejado mucho de su propio sentido histórico. Quizá nosotros, los falangistas, hayamos abdicado de nuestra responsabilidad como pueblo y como mensajeros de una forma de ser, y no hemos contribuido a renovar la aspiración de una patria con más libertad y justicia. Para mí, otra causa de la desafección que sentimos, es que pocas veces, casi ninguna, Falange ha estado junto al que sufría presión, marginación, injusticia, o sea, sufrir al lado de nuestros hombres y mujeres, razón para un abandono paulatino y sucesivo de nuestros compatriotas. No hemos estado en las cárceles con ellos, no hemos estado en las luchas obreras, estudiantiles, sociales, como lo han hecho otros, y eso al final, y además manteniendo un lenguaje pasado, nos han conducido a la más dura intemperie. Quizá, cuando reconquistemos el auténtico discurso falangista joseantoniano, cuando pongamos en valor el mensaje de José Antonio, nuestra patria volverá a ser el proyecto alegre de una España mejor.

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elmunicipio.es: Agradece a Eduardo López Pascual la camaradería con la que nos ha acogido y sobre todo por sus palabras de ánimo a elmunicipio.es para seguir difundiendo el pensamiento de José Antonio Primo de Rivera y su auténtica memoria histórica. 

Eduardo López Pascual: Gracias a vosotros y sabed que contais conmigo siempre. 

 

“No, José Antonio Primo de Rivera no tenía ni formas ni fondo de Fascista”. (Eduardo López Pascual)

“Se podrían citar momentos y frases donde en José Antonio se intuye ya una visión extraordinaria y poética, seguramente desde sus palabras ante el asesinato de Matías Montero, que personalmente entiendo como muy cercanas al discurso profético de Santa Teresa, al ofrecer sus días al servicio de una causa, que es en Santa Teresa, a Dios”. (Eduardo López Pascual)